Yo

Ya no sé cuál es mi nombre. Lo he perdido. Hace tanto, que ya no me asusta su ausencia. De niño me llamaban de una forma cariñosa. Al crecer lo abandoné por el que creí me pertenecía y concebía como más real o adulto. Sin embargo, desde mucho tiempo atrás, esas letras se apartaron de mí y dejaron de identificarme. Es cierto que respondo a quien me llame de tal forma, pero ahora solo es por rutina. Rutina que está desapareciendo.

A veces escucho otros nombres, volteo y me siento confundido cuando descubro que no me hablan.

Ayer, en la mañana, me estuve mirando en el espejo y me desconocí. Y, ahora, ya no sé si termino de escribir o de leer esto.


Dejar un comentario