Noche
Después de un sueño intranquilo, despertó. Miró al hombre que yacía a su lado. Roncaba tranquilo, con la seguridad de estar donde debía. Ella se levantó. Avanzó en la oscuridad hasta la habitación de los niños. Arropó al mayor. Al más pequeño le retiró el chupón de la boca. Se movió un poco, pero después se quedó quieto, como un pececito en la oscuridad. Cuando vio que todo estaba en orden, se alejó. En la puerta del baño se detuvo. Entró. Al salir, un hálito de luz danzaba en sus ojos. Al acostarse, su mirada se apagó con la melancólica dignidad del amor alcanzado.